Los Virajes hacia la guerra

Cómo los giros inesperados en la política de cada país acercaron al mundo hacia el apocalipsis.

Discurso Hitler Núremberg

“ El empobrecimiento de Alemania se convertirá en el empobrecimiento de Europa “, dijo el economista John Keynes, haciendo referencia a la grave crisis económica por la que se encontraba el país germano en 1921 y que arrastró a media Europa por el mismo camino.


Es lógico si se tiene en cuenta que desde 1880, ya con las regiones mineras de Alsacia y Lorena totalmente incorporadas al Segundo Reich Alemán, convirtió al país germano en el principal motor económico de Europa. Pero cada año su producción sobrepasaba con creces la demanda del mercado industrial tanto nacional como europeo y los indices mostraban una desaceleración preocupante. Una alternativa viable para mantener el ritmo de la economía era exportar sus productos al mercado colonial.


Crisis Alemania 1921
El marco alemán no vale ni en el papel impreso.

Por desgracia Alemania nunca pudo competir contra los grandes imperios coloniales de Francia e Inglaterra y sus escasas posesiones en África y Oceanía no eran suficientes para absorber su excedente industrial. Solo les quedaba una solución : tomar el mercado mundial por la fuerza.


La derrota en la Primera Guerra Mundial generó en Alemania momentos muy convulsos : se proclamó la República de Weimar en 1918 tras la huida del káiser Guillermo II a Holanda. Al año siguiente casi triunfa una revolución comunista ( La Liga Espartaquista ) y un sector importante del ejercito se negaba a firmar las clausulas del Tratado de Versalles bajo la amenaza de un golpe de estado. Británicos y franceses ( especialmente estos últimos ) aprovecharon esta crisis en Alemania para eliminar su competencia industrial, asfixiarla con pagos insostenibles en concepto de reparaciones de guerra y forzarla a convertirse en una potencia de segundo orden.


De esta manera se pensó que Alemania nunca volvería a levantarse en armas contra Europa.


Ahora bien, las potencias vencedoras obviaron un problema no menos importante y eran sus maltrechas economías. Dos fueron las claves principales para que sus gobiernos casi se viesen en la bancarrota : reconducir toda la producción industrial militar a obra civil y el endeudamiento con la banca de Estados Unidos. Para solventar a corto-medio plazo este problema se pensó en negociar un aplazamiento en el cobro de la deuda pero, según la opinión del primer ministro ingles Lloyd George, hubiera sido vista como una debilidad a ojos de los americanos.


Así que las potencias vencedoras optaron por cargar los prestamos americanos al pago de las reparaciones de guerra alemanas.


Aquello era una insensatez. Muchos economistas advirtieron de las consecuencias si Alemania sostuviese todo el peso de la deuda a nivel europeo … y el tiempo acabó dándoles la razón.


Para la economía alemana en 1920 solventar las cuotas anuales de las reparaciones de guerra suponía mas del 100% del PIB y motivó una megainflación cercana al 3000% ( llegaron a emitirse billetes por valor de 100.000 millones de marcos cada uno ). Aumentó el desempleo, el consumó al igual que la actividad industrial se hundieron y en 1921 la República de Weimar colapsó.


A los pocos días los principales bancos y bolsas europeas se encontraban en números rojos.


Para evitar de nuevo otra crisis parecida, Italia, Francia e Inglaterra tuvieron que olvidar la etapa revanchista de Versalles y encontrar nuevas vías de entendimiento con Alemania. En ese contexto se firmaron en 1925 Los Acuerdos de Locarno, un alivio para Alemania ya que permitió rebajar su deuda, ayudó en su crecimiento económico y flexibilizó los pagos de las indemnizaciones por la guerra. Por desgracia este periodo de entendimiento desapareció tras el crack bursatil de 1929, la ascensión de Hitler al poder en 1933 y el viraje político de cada país firmante de los acuerdos.

EL VIRAJE ALEMÁN : EL NACIMIENTO DEL TERCER REICH

No solo las sucesivas crisis económicas propiciaron el auge del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes ( N.S.D.A.P ) sino otros aspectos a tener en cuenta : el sentimiento de revancha en sectores nacionalistas y conservadores tras la derrota en la guerra, la humillación que supuso el Tratado de Versalles, las desorbitadas sanciones económicas, el miedo de la élite política e industrial ante el empuje del partido comunista y un chivo expiatorio a quien culpar de todos los males del país ( los judíos ).


Adolf Hitler seguía formando parte de las fuerzas armadas en 1919 cuando algunos miembros del ejercito afiliados al D.A.P ( Partido Obrero Alemán, precursor del nazismo ) le invitaron a inscribirse tras observar el potencial de sus arengas en los barracones a favor de la unidad nacional. Su carismática figura y dotes como orador le encumbraron al poco tiempo como líder del movimiento nazi. De hecho, gracias a sus mitines la afiliación al partido nazi se disparó.


Desfile nazi 1935
Hitler saludando a la milicia nazi en 1935

La situación de caos económico en la que estaba sumida la República de Weimar en 1923 elentó a la cúpula del partido ( Adolf Hitler, Rudolf Hess, Hermann Göering, Heinrich Himmler, entre otros ) para cometer un fallido golpe de estado ( el Putsch de Múnich ). La inmediata entrada en prisión de los golpistas no hizo mas que aumentar el odio hacia el sistema democrático, en especial Hitler, que plasmó su doctrina nacionalista y racista en su libro escrito en la cárcel, Mein Kampf ( Mi Lucha ).


Pero la estabilidad financiera gracias a los Acuerdos de Locarno en 1925 supuso un descenso importante en intención de voto hacia el partido nazi. Hitler y sus lugartenientes se dan cuenta que necesitan dar una golpe de efecto para mantener su mensaje político activo y no depender tanto de periodos de inestabilidad. Así se crean las unidades paramilitares SA ( Sturmabteilung - Secciones de Asalto ) al mando de Ernst Röhm y SS ( Schutzstaffel - Secciones de Protección ) con Heinrich Himmler a la cabeza. Sus objetivos eran los siguientes : galvanizar a toda la juventud, sembrar con desfiles de propaganda totalitaria las calles de las principales ciudades alemanas ( Berlín, Munich, Núremberg, Dresde ), intimidar con violencia a miembros de partidos políticos ( de izquierdas y comunistas sobre todo ) y sembrar el odio hacia todo lo relacionado con la comunidad judía ( sinagogas, comercios, escuelas etc … ).


Pese a que las SA fueron disueltas de manera violenta por Hitler en 1934 en la llamada Noche de los Cuchillos Largos para liquidar las luchas de poder, la labor propagandística del jefe del partido Joseph Goebbels y las SS fueron decisivas para que el discurso nacionalista y antisemita de los nazis calase hondo en la sociedad germana.


Finalmente las consecuencias del crack bursatil de 1929 y el apoyo de los sectores económicos y empresariales de la industria dieron el empujón definitivo al partido nazi en las elecciones de 1933, logrando la victoria en las urnas con un 43% en el escrutinio de los votos. El principal oponente de Hitler, el presidente y mariscal de la I Guerra Mundial, Paul von Hindenburg, no tiene mas remedio que nombrarle canciller alemán y encargarle la formación de un gobierno.


Ese mismo año Hitler utiliza como excusa los disturbios ocasionados por el incendio del Reichtag en Berlín para prohibir los principales partidos de la oposición ( socialistas y comunistas ), derogar la República de Weimar y proclamar el Tercer Reich Alemán.


EL VIRAJE FRANCÉS : LA UNIÓN DE FRANCIA CON RUSIA.

Las relaciones diplomáticas entre Francia y Rusia estaban completamente rotas por dos motivos : el principal escollo para el gobierno galo era el triunfo de la revolución comunista en 1919 pero mucho mas determinante fue la retirada unilateral de los rusos en la I Guerra Mundial por orden de Lenin en 1918 mediante el Tratado de Brest-Litovsk, un hecho que las autoridades francesas calificaron como traición.


Sin embargo la proclamación en 1933 del III Reich por Hitler y el comienzo del rearme alemán al año siguiente obligó al presidente francés Albert Lebrun a cambiar de actitud con su antiguo aliado en la I Guerra Mundial, la Rusia de Stalin, para unir fuerzas de nuevo ante la amenaza de una nueva guerra en Europa.


El acuerdo se hizo efectivo el 2 de Mayo de 1935 cuando ambas delegaciones firmaron el pacto franco-soviético de asistencia mutua recíproca. Un pacto, por cierto, mal visto por los británicos y que mas tarde traerá consecuencias para los franceses.


Efectivamente, esta unión planteaba un inconveniente : los Acuerdos de Locarno no solo se basaban en la colaboración económica entre los países firmantes ( Inglaterra, Francia, Alemania e Italia ) sino también en evitar cualquier tipo de tratado con la Unión Soviética, ya fuese económico y/o político. Paradójicamente la unión entre franceses y rusos chocaba con las directrices del convenio.


Al mismo tiempo Hitler necesitaba romper de un modo u otro todos los acuerdos firmados anteriormente por la República de Weimar para no rendir cuentas de un rearme que lo tenía completamente prohibido. Así que el führer alemán anuló los tratados firmados en 1925 por considerar la unión de franceses y rusos incompatible con las clausulas de Locarno.


Finalmente el desafió que supuso proclamar el III Reich Alemán motivó de nuevo el entendimiento entre Francia y Rusia, o dicho de otro modo, el reagrupamiento de la Entente de 1914.


EL VIRAJE BRITÁNICO : RUPTURA ENTRE INGLATERRA E ITALIA

Como apuntamos en el anterior capitulo, Italia formaba parte del bando vencedor en la guerra de 1914 - 1918 pero sus expectativas económicas y territoriales apenas se tuvieron en cuenta por parte de los aliados durante las negociaciones de paz.


Aquello fue considerado como una autentica ofensa en el país transalpino y facilitó que el germen del fascismo creciera como la espuma. Tal fue su virulencia que en 1922 se proclamó el Estado Fascista Italiano.


¿ Que motivos condujeron a una Italia demócrata y vencedora a convertirse en una dictadura propia de vencidos ?. Desde 1919 ningún gobierno pudo atajar las consecuencias heredadas de la guerra ( interminables crisis económicas, el paro, la amenaza comunista ), una situación que llegó a ser insostenible por los impagos alemanes de 1921. En ese momento Benito Mussolini, jefe de los fascios italianos, aprovecha el descontento por la humillación que supuso Versalles y la debilidad del gobierno liberal de Luigi Facta y emprende La Marcha sobre Roma en Octubre de 1922 junto con sus camisas negras para forzar la salida del gobierno democrático … y lo consigue.


Marcha sobre Roma 1921
Mussolini encabeza la Marcha sobre Roma en 1922

A decir verdad el rey Víctor Manuel III ayudó indirectamente a Mussolini permitiendo su entrada en Roma. Pero no podemos atribuir toda la culpa al monarca ya que, al igual que el Vaticano y una importante masa social, consideraba a los fascista como la única fuerza nacional capaz de devolver la estabilidad al país y desterrar la amenaza comunista ( aunque se miró para otro lado cuando los fascios atacaban violentamente a periodistas contrarios a sus ideas o asesinaban a miembros de partidos de la oposición, como a Giacomo Matteotti, diputado socialista ).


Una vez tomadas las riendas del país en 1924, Mussolini sabe que debe mantener buenas relaciones con Inglaterra y Francia. A su favor, el dictador italiano conocía las únicas prioridades de ambos países : la deuda alemana y excluir a la Unión Soviética del panorama internacional, siempre y cuando el Italia no se aventurase en ninguna guerra de conquista. Finalmente y con el beneplácito de Inglaterra, el estado fascista fue reconocido formalmente a nivel internacional.


Pero las medidas económicas adoptadas por el gobierno fascista ( devaluación de la lira, autarquía, proteccionismo, subvenciones agrícolas ) nunca resolvieron los problemas y la sociedad comenzó a mostrar signos de rechazo. Es entonces cuando Mussolini desvía la atención mediante la ampliación del imperio colonial italiano en África, una decisión que otorga un respiro a la maltrecha situación económica italiana pero con una consecuencia directa, la enemistad con Inglaterra.


El Duce ordena en Octubre de 1935 atacar a la débil Etiopía desde 2 flancos, Eritrea y la Somalia italiana. La resistencia etíope apenas estorbó a las tropas italianas y en Mayo de 1936 el ejercito del Duce entra en su capital, Addis Abeba. El monarca italiano Víctor Manuel III toma el titulo de emperador de Etiopía mientras que el verdadero, Haile Selasie, huye a Londres.


La invasión de Etiopía generó el viraje ingles contra Italia en la figura de su ministro de exteriores, Anthony Eden. En un durísimo discurso ante la Sociedad de Naciones, el ministro deja atrás la política de equilibrio entre potencias y anuncia la imposición de sanciones económicas contra Italia ( los británicos mantenían importantes lazos comerciales con el país etíope ). Sin embargo el ministro Eden no pudo recabar los apoyos suficientes porque muy pocos estados miembros de la Sociedad de Naciones reaccionaron de manera enérgica por miedo a un nuevo conflicto.


Como resultado, las relaciones diplomáticas entre Italia e Inglaterra se rompen.


La tímida respuesta internacional en la Sociedad de Naciones por la agresión italiana en África envalentonó a los alemanes, que comenzaron a desarrollar su estrategia para reclamar por la fuerza los territorios perdidos en 1919.


EL VIRAJE ITALIANO : LA UNIÓN ENTRE ITALIA Y ALEMANIA

Pese a sus diferencias en base a la cuestión austriaca, la política exterior agresiva de Italia y Alemania forzó a que ambos países tuvieran que entenderse si o si. De hecho la creación del eje Roma – Berlín ( y Japón, posteriormente ) no tardó mucho en fraguarse.


Pacto Anti-Komintern 1936
El embajador Kintomo Mushakoji tras la firma del Pacto Anti-Komintern entre Japón, Italia y Alemania

Todo empezó tras la reincorporación al Reich en 1935 de la región del Sarre, una vez superados los 15 años establecidos por Versalles. Al año siguiente Hitler atenta contra una de las clausulas del armisticio y ocupa la zona desmilitarizada de Renania. La condena fue unánime en la Sociedad de Naciones, especialmente Francia, ya que esta región era clave para frenar cualquier intento de agresión por parte de la Alemania nazi. Pero la delegación italiana se abstuvo en la condena; en sus alegaciones declararon que Hitler había recuperado lo que era suyo.


Esta actitud obedecía a un hecho : Mussolini quiso devolver el favor al führer cuando éste reconoció formalmente la conquista de Etiopía por los italianos. En esta ocasión la Italia Fascista hizo lo propio durante la ocupación de Renania por los nazis. Además, el país transalpino se sumó al Acuerdo Antikormintern ( pacto anticomunista ) firmado por Japón y Alemania en Noviembre de 1936 y dejó las manos libres a Hitler para anexionarse Austria.


¿ Por qué Italia decidió romper en ese momento el equilibrio en Europa en favor de una sola potencia ?.


En el pasado Italia y el Imperio Austro-Hungaro mantenían un frente abierto por sus zonas de influencia en los Balcanes pero en 1919 Versalles allanó el camino eliminando la competencia austriaca. Por tanto Italia podrá comenzar sin ningún obstáculo sus planes de ocupación en Albania y Grecia. Aún así, la unión de ambos países germanos no era del agrado del Duce pero si seguía manteniendo puntos de entendimiento cada vez mayores con Alemania, mas tarde o mas temprano acabaría chocando con otro de los vencedores en la guerra de 1914 - 1918, Francia.


Efectivamente. Pese a estar expresamente prohibido en el Tratado de Versalles, uno de los objetivos principales del führer era devolver al país austriaco al acerbo alemán. Con el fin de frenar el apoyo popular hacia los nazis y mantener cierta independencia con Alemania, el gobierno austriaco firmó en Julio de 1936 un tratado por el que el III Reich reconocía la plena soberanía austriaca y Austria admitía ser un estado alemán.


Por desgracia, la firma del acuerdo era una trampa. A partir de ese momento Hitler comenzó a presionar al canciller austriaco Wilhelm Miklas con la ocupación militar si no incluía en su gobierno a miembros del partido nazi o aprobase leyes a favor de la unión con Alemania. Tras torpedear un referéndum en favor de la independencia austriaca, Hitler envió a la Wehrmacht a invadir el país. El 14 de Marzo las tropas alemanas ocupan toda Austria y el 15 de Marzo Hitler entra en Viena. Ese mismo día proclama el Anschluss, la unión de las 2 naciones germanas ante el entusiasmo de la gente.


Hitler entra en Viena 1938
Hitler proclama en Viena la anexión de Austria al Reich

Al igual que en el episodio de Renania, los protagonistas en la Sociedad de Naciones fueron los mismos pero con un resultado diferente. Francia esperaba que Inglaterra apoyase sus medidas sancionadoras contra Alemania pero los británicos no tomaron cartas en el asunto : una cosa era censurar a Italia por sus actos en Etiopía ( Inglaterra siempre consideró a Italia como una potencia de segundo orden ) pero enfrentarse contra el Reich por el asunto austriaco era ya un asunto difícil de gestionar. Finalmente Inglaterra apenas respaldó las medidas sancionadoras de Francia ( su pacto con la Unión Sovietica en 1935 no sentó nada bien en Downing Street ) y el país galo se vio solo ante una Alemania mas amenazante.


El episodio trajo graves consecuencias : el distanciamiento entre franceses e ingleses lo aprovechó Hitler para su siguiente objetivo, los sudetes checos; el silencio italiano con respecto al Anschluss supuso la ruptura total de sus relaciones diplomáticas con Francia y para bien o para mal Mussolini necesitaba el apoyo de Hitler para defender sus futuros planes de expansión en los Balcanes.


En Diciembre de 1937 Mussolini decidió desvincularse de la Sociedad de Naciones por considerarla contraria a los intereses italianos.


LA CRISIS CHECA

Embriagado por el éxito que supuso la reincorporación al Reich de la región del Sarre en 1935, la ocupación de Renania en 1936 y unión con Austria en 1938, Hitler dirigió su atención ese mismo año a las regiones de los sudetes en Checoslovaquia.


Pongámonos en situación : tras la I Guerra Mundial uno de los objetivos en 1919 era solventar el problema de las nacionalidades en regiones absorbidas siglos atrás durante la construcción nacional de Alemania, Austria y Rusia.


Era el caso de polacos, checos, eslovacos, húngaros, serbios, croatas, bosnios y pueblos de las regiones bálticas que ambicionaban desarrollarse dentro de unos territorios reconocidos internacionalmente y como estados soberanos e independientes. Finalmente en Versalles se optó por reconocer a estos anexionando parte del territorio nacional alemán y austriaco en base a sus antiguas fronteras anteriores al año 1800 ( Estonia, Letonia y Lituania tuvieron mas dificultad de reconocimiento internacional por el tratado de Brest-Litovsk, firmado 1 año antes ).


Por desgracia, y como señalamos en el anterior capitulo, no se tuvieron en cuenta aspectos étnicos, culturales o territoriales a la hora de crear estos nuevos estados y el tiempo los convertirán en un problema sin resolver. Será el caso de Yugoslavia a partir de la caída del comunismo en 1990, el corredor polaco de Danzing o la absorción de importantes núcleos de población de origen alemán al nuevo estado checoslovaco.


Acuerdos de Munich 1938
Chamberlain mostrando los Acuerdos de Munich

Precisamente en esta región conocida por los sudetes vivían mas de 3 millones de habitantes de origen alemán. Como la política exterior del Reich consistía en recuperar todos los territorios que perdió Alemania durante el Tratado de Versalles, en 1938 Hitler reclamó estos territorios amenazando con una intervención militar en la zona.


Pese a que la Wehrmacht aún no se encontraba preparada para entrar en combate, Hitler estaba plenamente convencido del éxito en sus reivindicaciones. A su favor contaba con las desavenencias de británicos y franceses en materia internacional tras el Anschluss : Inglaterra por miedo a una guerra a escala continental y Francia si no contaba con el apoyo explicito de Rusia en caso de enfrentarse contra Alemania.


Aunque en Septiembre de 1938 se produjo en Munich una reunión para poner fin a la crisis entre el Primer Ministro británico Chamberlain, su colega francés Eduard Daladier, Hitler y Mussolini ( este último como mediador ), aquello no dejó de ser una mera formalidad a ojos de opinión pública porque previamente el premiere británico Chamberlain decidió desmembrar Checoslovaquia en base a las exigencias de Hitler, sin el apoyo francés ni el consentimiento checoslovaco.


Por si no bastara, a Checoslovaquia se le ordenó aceptar el acuerdo de Munich y el 1 de Octubre los nazis ocuparon la región de los sudetes. Diez días después, en Berlín se redacta un decreto por el que se expulsa de la región a toda la población de origen checo.


Nuevamente la Sociedad de Naciones aceptó resignada la ocupación y cundió el pesimismo ante una nueva guerra en Europa. De hecho nadie confió en las palabras del primer ministro Chamberlain tras su llegada a Londres con la firma de los acuerdos de Munich en la mano : " Creo que esto significa la paz para nuestro tiempo ".


A partir de este momento Hitler se creyó lo suficientemente fuerte como para anexionar de manera partidista regiones que formaron parte del acerbo alemán ( al igual que Austria ) y en Marzo de 1939 ordena ocupar Praga, estableciéndose dentro de las fronteras del III Reich el protectorado de Bohemia – Moravia.


Tan grave comenzaba a ser el asunto que el presidente americano Franklin Roosevelt ofreció una reunión con Hitler para mostrar garantías de voluntad de paz. El führer respondió en sus discursos de manera despreciativa refiriéndose a la polio como una enfermedad degenerativa de origen judío ( el presidente americano la padecía desde la década de 1920 ).


EL VIRAJE RUSO : EL PACTO GERMANO - SOVIÉTICO

A finales del siglo XIX la política expansionista germana dudaba si efectuarla hacia el Sur o hacia el Este. Hitler en su libro " Mein Kamp " optó por detener el éxodo alemán hacia el Sur y puso su atención hacia las tierras del Este. El objetivo estaba claro : la invasión de Polonia.


Pacto Ribbentrop-Mólotov 1939
Von Ribbentrop, Stalin y Mólotov tras la firma del tratado

Desde el punto de vista militar era el paso mas fácil, pero desde el punto de vista diplomático había que contar con la neutralidad rusa. Así que en Agosto de 1939 el ministro de exteriores alemán Joaquim Von Ribbentrop y su colega ruso Ladislav Molotov firmaron en Moscú ante la presencia del dictador Stalin un pacto de no agresión entre la Unión Soviética y la Alemania nazi.


Como es lógico, la noticia causó una gran sorpresa en todo el mundo por tratarse de un acuerdo entre dos enemigos irreconciliables. Y el resultado inmediato fue la ruptura del último acuerdo vivo de Locarno : las relaciones diplomáticas entre Inglaterra y Alemania.


Oficialmente el pacto estipulaba la no agresión entre el III Reich y la Unión Soviética por un periodo de 10 años ( prorrogable a otros 10 ) así como estrechar lazos económicos y políticos en caso de injerencias por parte de las potencias occidentales.


Pero el acuerdo escondía clausulas secretas : Alemania debía ceder la mitad del territorio polaco a Rusia; a cambio Stalin no firmaría ningún tratado con las potencias occidentales contrario a los intereses alemanes. A su vez ambas naciones reconocían sus correspondientes zonas de influencia en el Este de Europa una vez que finalizase la invasión de Polonia : Hungría y Rumanía pasarían a ser estados vasallos del Reich mientras que los estados bálticos y Finlandia estarían tutelados por los rusos.


Con sus espaldas orientales cubiertas, Hitler esta mas cerca de recuperar de Polonia los territorios perdidos en el Tratado de Versalles ( Posen, Silesia Superior, Danzig ) y espera que las tensas relaciones entre franceses e ingleses con estado polaco jueguen de nuevo a su favor pero ... ¿ que motivó a Hitler pensar que se saldría otra vez con la suya ?, la propia situación de Polonia.


Pacto no agresión Polonia y Alemania 1934
Józef Piłsudski y Joseph Goebbels con sus respectivos embajadores

Desde 1926 Polonia era una dictadura pseudo-militar. Tras la muerte de su líder Józef Pilsudski en 1935 se creó " el gobierno de los coroneles ", un ejecutivo formado por personalidades civiles y militares de corte ultraconservador y que dirigían el país de manera autocrática. Desde entonces la dictadura polaca suscitó recelos en las democracias occidentales pero la amenaza de invasión alemana motivó una respuesta de colaboración por parte de Inglaterra y Francia.


Por el contrario Polonia sospechaba de las buenas intenciones de ambos países y motivos no le faltaban : Francia tenía ratificado un convenio de colaboración económico y militar con Rusia desde 1935, precisamente el país que acordó un pacto de no agresión con la Alemania nazi. Al mismo tiempo los británicos nunca apoyaron en serio a la dictadura polaca frente a rusos y alemanes en la Sociedad de Naciones por cuestiones fronterizas.


Aunque el resentimiento polaco era evidente y las relaciones con Inglaterra se habían enfriado, esta última decidió firmar en Abril de 1939 un tratado formal de alianza militar con Polonia en caso de una agresión por parte de Alemania. Francia ratificó el tratado 3 días después.


En respuesta, y para recabar apoyos en Europa, Alemania firma con Italia en Mayo de ese mismo año el Pacto de Acero, un tratado de apoyo militar mutuo en caso de conflicto, muy similar al firmado por los occidentales con Polonia.


Solo quedaba por saber si Alemania daría el paso de agredir Polonia, aunque eso significase la guerra. Hitler subestimó el apoyo occidental y daba por sentado que ingleses y franceses aceptarían como mal menor el derrumbamiento de la dictadura polaca, así que dio el paso sin pensárselo 2 veces y la madrugada del 1 de Septiembre de 1939 la Wermacht ejecuta el Plan Blanco, la invasión de Polonia. El 3 de Septiembre Inglaterra y Francia declaran la guerra al III Reich.


Esa misma mañana Hitler recibe sendas notificaciones en su despacho en la cancillería de Berlín. Sorprendido, le pregunta a su jefe intérprete Paul-Otto Schmidt : " ¿ Y ahora, que ? ".


Su politica agresiva le ha conducido a un callejón sin salida.